viernes, 20 de febrero de 2015

La reforestación, una misión impostergable

La reforestación, una misión impostergable

Diariolibre.com

 

 J. Enrique Armenteros Rius, Presidente Fundación Progressio

En septiembre del año pasado la prensa dominicana publicó diversas fotografías en las que se observaba el embalse de la Presa de Tavera con tan poca agua que su seno se había convertido en un lugar de atracción donde algunas personas paseaban e incluso algunos jóvenes montaban bicicletas. Estas fotografías provocaron en mí una inmensa tristeza. La Presa de Taveras fue una obra en la que desde sus inicios hace unos 60 años trabajó mi hermano José y la convirtió en su obsesión por el impacto que debía tener en la vida de un importante núcleo de población y porque constituía una esperanza para todos. Yo, que participaba de esa inquietud, hice tan mía la idea de esa presa que incluso le puse su nombre a una yola con la que pescaba en Guayacanes.

Al que le duelen los bosques y los ríos, actores principales de la naturaleza, estas fotos debieron producirle, como a mí, una sensación desgarradora. Se trata de un espectáculo que no solo es deprimente, sino fundamentalmente acusador a dos o tres generaciones que permitieron que el río Yaque del Norte, nuestro único río, nuestro Nilo, alcanzara un nivel de deterioro tal que hoy algunos llegan a llamarlo ex - río ya que ha devenido en una angosta franja de agua altamente contaminada, pestilente, nauseabunda, una virtual cloaca.

Decimos que es acusadora porque muestra sin dejar espacio para excusas nuestra incapacidad para defender lo que Dios nos regaló. Y no podemos alegar ignorancia porque hubo visionarios que nos advirtieron desde hace casi 100 años lo que iba a suceder. Yo no soy quien para hablar de eso y mucho menos para acusar. Para apuntalar lo que digo simplemente voy a citar párrafos en los que dos de ellos, idealistas como se les llama hoy, pero en verdad dos verdaderos apóstoles de nuestra naturaleza, previeron, describieron y advirtieron sobre las acciones que se debían ejecutar a partir de ese momento para evitar la situación que enfrentamos hoy.

En 1924 el doctor Juan Bautista Pérez Rancier, junto al doctor Miguel Canela Lázaro, advertía sobre la protección del río Yaque del Norte de esta manera: “Ante todo debemos hacer notar que el grave peligro que amenaza al Yaque del Norte no es, como dijimos en el anterior informe, remoto sino inmediato, y requiere un remedio urgentísimo, no debiendo pasarse este año sin que a ello se atienda. En esta excursión hemos descubierto que ya la región ha sido invadida por el lado de La Vega y de gran sorpresa nos fue encontrar, a menos de 6 kilómetros de las más lejanas cabezadas del Yaque, labranzas muy perjudiciales al porvenir de este nuestro único río y de la irrigación en las regiones del Cibao. Aun observando la gente que allí está penetrando las reglas establecidas por la Ley de Policía sobre Cabezadas y Orillas de las Corrientes de Agua, las cabezadas del Yaque no tardarían en convertirse en cañadas secas como actualmente lo son los ayer caudalosos Dicayagua, Babosico, Jánico, Gurabo, etc., por ser esas reglas insuficientes, pero allí se están precipitando los acontecimientos porque nada se respeta y los desmontes llegan hasta las orillas mismas de las aguas.”

Pérez Rancier y Canela Lázaro sugerían finalmente la adquisición de los terrenos de las cabezadas del río Yaque y sus afluentes Jimenoa, Baiguate, Guanajuma, Bao, Jagua, Donajá, Amina, Inoa, Mao, etc., no cobrando nada por la mensura y deslinde el agrimensor doctor Miguel Canela y sugiriendo: “Al efecto podría lanzarse una suscripción popular, en la que estamos dispuestos a figurar continuando así nuestros esfuerzos en pro de esta empresa que consideramos de gran provecho para nuestros hijos y para la cual nos permitimos señalar el siguiente lema: “Yaque septentrionalis protegendus est nobis”.

Posteriormente, entre los años 1939 y 1962 el ingeniero José Luna, a quien monseñor Roque Adames cataloga de “hombre egregio”, no cesó de prever, proponer e insistir en las verdaderas y definitivas soluciones para impedir el deterioro de los suelos de la Cordillera Central, de los ríos que constituyen el potencial hídrico más notable del país y de los bosques más poblados de ese entonces.

En el año 1939, cuando Luna era Ingeniero Municipal de Santiago, al notar la considerable reducción que había sufrido el caudal de agua del río Yaque del Norte, sugirió a la Secretaría de Agricultura la formación en el centro de la República de un Distrito Central de Conservación de Montes y Aguas, recomendando la adquisición de 14 y medio millones de tareas, equivalentes a un 17% del territorio nacional en el macizo central, que es el nacimiento de nuestros principales ríos. Luego, en 1947, rinde a la misma Secretaría un informe sobre repoblación forestal encareciendo no descuidar la protección del arbolado de nuestras montañas ya que “la disminución de ríos tales como el Yuna, Mao y los dos Yaques, ha llegado en la actualidad a una situación realmente alarmante.”

En 1955 el ingeniero Luna recomienda la creación de una Entidad de la Cuenca del río Yaque con asiento en Santiago, independiente de la política y responsable directamente al Presidente de la República que tuviera bajo su responsabilidad la protección de los suelos, el fomento de nuevos bosques y el cuidado y defensa de los existentes.

Justificaba su propuesta con las siguientes consideraciones: “... de día en día nos convencemos más y más de la necesidad de hacer este esfuerzo, porque nos parece que no hacemos las cosas completamente bien construyendo una presa en el río Yaque y otra en el río Nizao, si al cabo de pocos años las vamos a tener llenas de lodo, por eso, porque estamos viendo con claridad este peligro, nos permitimos sugerir a ese Honorable Ayuntamiento, si lo cree conveniente, interesarse seriamente en un asunto como éste, disponiendo así mismo la asignación de algo así como un millón de pesos todos los años, durante diez años consecutivos por lo menos, para crear con esos recursos en el centro de la República un núcleo potente de producción de maderas útiles y proteger así de un modo permanente las aguas de nuestros principales ríos y los suelos de nuestras montañas, librando de su peor enemigo a las presas y demás obras que luego nos permitirían producir energía eléctrica a un costo razonable, aumentar la extensión de nuestras zonas regadas, desarrollar una importante industria pesquera, prevenir el peligro de las inundaciones y convertir el corazón de nuestro bello país en un Centro Turístico de gran atracción, digno de la generación actual y de las que le sucederán en el futuro”.
Estos párrafos, que emocionan al que se siente dominicano de veras, fueron escritos por el ingeniero Luna en el año 1962, o sea, hace 52 años.
Al referirse a las advertencias hechas por el ingeniero José Luna, a quien llama “la voz que clama en el desierto”, monseñor Roque Adames afirma: “Sin embargo, sus voces de alerta y sus remedios propuestos no encontraron eco, lamentablemente. En el festín de inmediatismos que ha caracterizado comúnmente nuestro comportamiento nacional, estas voces desentonan o hablan un lenguaje incomprensible o sin interés en esas circunstancias. Pero quedan para constancia, acusación a generaciones o tal vez para satisfacción tardía de que hubo clarividentes que supieron leer los signos de su tiempo, pensar en clave de futuro y tener sentido de permanencia, pero no hubo ojos para ver, ni oídos para oír.” ¡Cómo se afanó por evitarnos el proceso de destrucción ecológica en que insensatamente estamos ya envueltos!”

Las fotografías de la Presa de Tavera nos estrujan en la cara el problema que los dominicanos tenemos por delante: nuestras disponibilidades de agua se reducen cada día y eso no parece preocuparnos en lo más mínimo. Por el contrario, vivimos y nos comportamos con el mayor desenfado como si en verdad los recursos naturales fueran inagotables o como si no nos importara en absoluto. No reforestamos lo suficiente, envenenamos sin pudor las aguas subterráneas lanzando en ellas nuestros desechos, no cuidamos el lecho de los ríos del que extraemos material para abaratar la construcción, convertimos los ríos en basureros donde se deposita todo lo que no sirve.

La generación de energía hidroeléctrica, la producción agrícola y el consumo de agua potable están seriamente amenazados en República Dominicana por la situación en que se encuentran los ríos, debido a que sus cuencas han sido víctimas de la intervención humana irresponsable. Cualquiera pudiera pensar que contra los acuíferos de este país pesa una condena de muerte, como se aprecia en la agonía que viven ríos que hasta mediados de la década del 90 tenían un caudal importante y cuyo lecho hoy sólo deja ver un manto de arena y piedras.

En este sentido resulta ilustrativo un folleto que bajo el título Se acaban nuestros ríos publicó la Dirección Nacional de Parques y nosotros citamos en la publicación La reforestación, una misión impostergable. Su lectura es estremecedora y que todos debíamos conocerlo para ponernos al tanto de esta dramática situación. Nos habla del río Inoa que en 1942 medía 40 metros de ancho cerca de San José de las Matas y para cruzarlo había que nadar. Y se ahogaban bañistas y por el cauce remolcaban troncos a los aserraderos y el agua movía una hidroeléctrica que daba luz a San José de las Matas. La hidroeléctrica ya no funciona porque no hay agua suficiente para hacerlo, pues el río se ha reducido a un hilo de agua, cuyo ancho son tres metros. Al desaparecer los árboles se acabó el Inoa como río.

Existe un amplio consenso en cuanto a que la causa de esta situación no es otra que la depredación de las cuencas alta y media, donde millones de tareas han sido desmontadas de manera inmisericorde ya sea para la obtención de madera preciosa o para la práctica del conuquismo y la siembra de pastos para el ganado. 

De esta desgracia no ha escapado ni siquiera la región más crítica del país, me refiero a Madre de las Aguas, que es la que produce y suministra agua a casi el 80 por ciento de la población dominicana. Esta extensión de tierra ubicada en la Cordillera Central abarca el cinco por ciento del territorio nacional y, por su valor en la producción de agua, está protegida por cinco parques nacionales. A pesar de ello, la deforestación a que ha sido sometida ha ocasionado niveles de erosión y sedimentación que amenazan gravemente la integridad de los recursos terrestres y acuáticos.

Simplemente, la naturaleza responde al trato que se le da. Así lo ha reseñado la prensa nacional de mediados del año pasado cuando dio amplia cobertura a informes del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRI) sobre la situación de las grandes presas (Valdesia, Tavera, Jiguey, Sabaneta y Sabana Yegua), cuyos niveles de almacenamiento de agua estaban por debajo de lo normal y la única esperanza eran las ondas tropicales que se suelen originar en la temporada.

No nos podemos equivocar. Sin bosques no hay agua; sin bosques se sedimentan las presas; sin bosques se irán agotando los acueductos; sin bosques se irán secando los pozos y las corrientes subterráneas que los alimentan. Con bosques se atenuarían las inundaciones. Esa es la verdad. La lluvia es hija del bosque, no de las nubes.

Desde 1986 la Fundación Progressio, plenamente consciente de esta situación, ha venido insistiendo en todos los escenarios que han estado a su disposición sobre la importancia y la urgencia de la reforestación, y haciendo propuestas para afrontarla de una forma sistemática y coherente.
En 1987 le hicimos una propuesta concreta a la sociedad y al Gobierno. Con el asesoramiento técnico de un equipo de profesionales del sector forestal encabezado por el ingeniero Merilio Morel, la Fundación 
Progressio hizo público un plan nacional de reforestación bajo el título El Desarrollo Forestal en Números, el cual en términos generales mostraba que con una inversión total y única de unos 482 millones de pesos, efectuada en un plazo de nueve años consecutivos, se tendría una respuesta contundente para la demanda de leña y carbón vegetal, de madera para pulpa y papel, de madera aserrada y, además, se contaría con una respuesta social a necesidades específicas como son la protección de nuestras cuencas hidrográficas y el desarrollo del sector forestal. Los resultados de este programa, el cual fue concebido para realizarse en 20 años, incluían la creación de unos 26,600 empleos directos, una contribución potencial al PBI a precios de mercado de unos 570 millones de dólares y un ahorro de divisas del orden de los 191 millones de dólares al año.

Esta propuesta, que está disponible para los interesados en la sede de la Fundación Progressio, no fue aceptada. Sin embargo, Uruguay, que positivamente llevó a cabo planes de este tipo en el mismo tiempo, hoy es un exportador de madera.

En el año 1988 publicó otro documento con otra propuesta, bajo el título Fincas energéticas: Rentabilidad e incentivos forestales, de la autoría del ingeniero forestal Merilio G. Morel, como una alternativa real tanto para la creación de empleo como para la generación de combustible de bajo costo, especialmente para los sectores poblacionales de más bajos ingresos.

Nuestro problema de agua y deforestación, que a fin de cuentas constituyen dos caras de una misma moneda, solo se puede enfrentar con éxito si se entiende y asume con conciencia, responsabilidad y compromiso. No se trata de esperar vaguadas y ondas tropicales o de la siembra esporádica de unos cuantos árboles que se dejan a su suerte, sino de una verdadera misión que se proyecta de forma sistemática en el largo plazo. Como bien afirmaba el distinguido munícipe santiaguero Víctor Espaillat Mera, los árboles no crecen a la velocidad que nosotros queremos, sino de acuerdo con su propia naturaleza.

Los dominicanos no podemos sentirnos orgullosos de lo que a lo largo de todos estos años hemos hecho por la naturaleza. Más bien debíamos sentirnos avergonzados porque, al no hacer lo que debíamos, hemos permitido que el problema haya seguido creciendo. Casi podríamos decir que se nos está yendo de las manos.

Precisamente por eso es necesario pensar en un Pacto por el Bosque y el Agua. Ese no es un problema de un gobierno, de un grupo social o económico o de una generación. Se trata de una verdadera prioridad nacional, alrededor de la cual han de girar todas las voluntades y todos los recursos del pueblo dominicano. Seguirlo ignorando o seguir esperando soluciones fantásticas no es más que contribuir a empeorar la situación.

En solo once palabras, hace unos días el papa Francisco, con la agudeza que caracteriza sus señalamientos, resume el mensaje que a la hora de interactuar con el medio ambiente todos debemos tener presente:
“Dios perdona siempre, el hombre a veces, y la naturaleza nunca.”

 

lunes, 16 de febrero de 2015

Muerte... y resurrección del río Yaque del Norte (2)

Muerte... y resurrección del río Yaque del Norte (2)



Enrique Armenteros Rius
¡Se nos acaba el agua! 
A la Fundación Progressio le preocupa profundamente la progresiva reducción del agua disponible en la Nación. Hoy el país prácticamente carece de verdaderos ríos ñ permanentes, caudalosos, con cauces cubiertos por frondosos árboles - y las corrientes de aguas subterráneas disminuyen. Los que aún nos quedan tal vez sería más propio denominarlos cursos de agua. La acción combinada de la deforestación, la contaminación, la erosión, la extracción indiscriminada de materiales y la falta de mantenimiento de las presas han ido acabando con ellos.

Además, como dice la sabiduría campesina, “los ríos ya no cogen agua cuando llueve”. Eso ya lo hemos vivido recientemente, cuando las lluvias han convertido los ríos en verdaderos asesinos.
Permanecen vivas nuestras esperanzas, porque somos optimistas y porque vemos que en lo que se refiere al río Yaque del Norte, afortunadamente, se está haciendo algo a través de PROCARYN, Juntayaque, Plan Sierra, la Mancomunidad de Municipios Madre de las Aguas y la secretaria de Medio Ambiente. Sabemos que el Instituto Superior de Agricultura también desarrolla un proyecto aguas abajo, con el objetivo de resolver el problema de contaminación de las aguas del río Yaque del Norte.  

Para visualizar el alcance de, por lo menos, una de estas iniciativas, prestemos atención al caso del proyecto de la Mancomunidad de Municipios Madre de las Aguas, el más importante y ambicioso de ellos. En el municipio de Jarabacoa, impactaría en el río Yaque del Norte y sus afluentes Baiguate y Jimenoa; en el municipio de Constanza,  beneficiaria los ríos Yuna, Río Grande del Medio, Las Cuevas, Tireo, Pinalito, Sonador y Agua Blanca; en el municipio de Mención, el río Mao y sus afluentes los arroyos Asiento Frío, Los Juncos, Bulla, El Ranchito, Las Eneas, La Abandonada, Botoncillo y varios afluentes del río Gurabo; en el municipio de San José de las Matas, donde nacen los ríos Bao, Ámina, Maguá y Mao; y en el municipio de Jánico, cuyo sistema hidrográfico está constituido por el río Bao y una red hídrica formada por los ríos Jagua, Jánico, Baiguaque, Dicayagua y Gurabo. Es conveniente destacar la coincidencia sobre los ríos a ser protegidos entre esta propuesta y las de Pérez Rancier, Canela Lázaro y José Luna, indicadas en el artículo anterior.  

Conviene llamar la atención sobre el hecho de que, exceptuando a Monción, los municipios que se han integrado en la Mancomunidad de Municipios Madre de las Aguas comparten un alto nivel de pobreza de la población, pobreza que es simultáneamente causa y efecto de los problemas relacionados con el medio ambiente y los recursosnaturales. Esto significa que no es posible pensar en soluciones verdaderas si las mismas no son holísticas, integrales, es decir, si no atienden las diversas dimensiones en que discurre la vida del ser humano.

En los últimos tiempos se ha venido popularizando la práctica de construir pozos tubulares para paliar la problemática que genera la escasez de agua potable. Una iniciativa de esta naturaleza puede ser útil a corto plazo, pero evidentemente por sí sola no es una solución verdadera porque, en primer lugar, no va acompañada de una respuesta a un problema fundamental como es el de las fuentes de agua subterráneas y porque, en segundo lugar, favorece la salinización de las aguas subterráneas, lo que representa una importante limitación a su utilización.

Si no hay árboles no hay agua, si no se reforesta los pozos no son una respuesta sostenible en el tiempo.

Todos los proyectos identificados anteriormente tienen el potencial necesario para incidir favorablemente en la solución de los problemas enunciados. En efecto, en Expo Zaragoza 2008, una feria mundial sobre agua, la República Dominicana ha presentado su programa de “Madre de las Aguas” en la Cordillera Central como modelo de conservación, recordando que en esta región nacen 17 de los principales ríos del país que abastecen el 80% del agua que se consume en todo el territorio.

Pero no podemos pecar de ingenuos. Todas estas iniciativas son simples expresiones de que, ante la gravedad del problema, la sociedad no quiere permanecer impasible, esperando resignada que los acontecimientos la sobrecojan. Realmente, ese potencial solo se puede convertir en respuestas reales y efectivas si el Estado les provee todo el apoyo que necesitan, tanto en lo que se refiere a recursos económicos como humanos y logísticos. Sin ese soporte, la contribución que esas iniciativas podrán hacer es sumamente limitada. Se trata, en última instancia, de “colocar los asuntos ambientales, como proponía don Rafael Herrera y como lo hemos repetido en diversas ocasiones, en el corazón de la acción del Estado”.

¡Manos a la obra! Aún tenemos la oportunidad de tomar decisiones y realizar acciones para alcanzar estos objetivos de supervivencia nacional. Para destacar el sentido de urgencia que tienen estas situaciones, con frecuencia hemos dicho que el tiempo se nos está acabando, por lo que deberíamos emprender la acción hoy mismo. Creemos firmemente que en lo que se refiere al agua tal expresión no debe ser asumida como un simple recurso retórico;  por el contrario, constituye una expresión  que dice lo que literalmente significan las palabras: es un hecho cierto y comprobado que el agua se nos está acabando y, frente a ese peligro, debemos actuar rápido.

Si por indiferencia, ignorancia o complejo de superioridad no hacemos nada, pagaremos muy caras las consecuencias. Hagamos nuestro el contenido de las palabras del pensador británico Thomas Carlyle que rezan: “De nada sirve al hombre lamentarse de los tiempos en que vive. Lo único bueno que puede hacer es intentar mejorarlos.”
El autor es presidente de la Fundación Progressio

Muerte... y resurrección del río Yaque del Norte

Muerte...y resurrección del río Yaque del Norte 1
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Enrique Armenteros Rius

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Desde hace más de veinte años hemos venido expresando nuestra  inquietud por el porvenir del río Yaque del Norte, una vez llamado el “Nilo del Cibao”. Pero también nos inquieta el porvenir del río Artibonito, “el Nilo de nuestra vecina República de Haití”. Ambos ríos nacen en nuestra Cordillera Central y, si no hacemos todo lo necesario para proteger  su nacimiento y sus cuencas altas y medias, no estará lejos el día en que pierdan su vigencia y entonces, como todo indica,   muerte y miseria en vez de agua y fertilidad cubrirán las regiones por donde ahora pasan.

Los motivos de nuestra preocupación por el río Yaque del Norte son evidentes. Sus aguas son fundamentales para el adecuado desenvolvimiento del Cibao y muy especialmente de la Línea Noroeste. El río Artibonito es vital para Haití, pues es el que sostiene la poca agricultura extensiva que hay en Haití. Pero, además, por lo que sabemos, la presa de Peligre ñ que se nutre de sus aguas ñ en unos 15 años quedará inútil debido a la sedimentación, con lo que Puerto Príncipe quedará entonces sin agua y sin luz. Sin duda alguna, estos hechos tienen un impacto directo en la República Dominicana.

Nos inquieta el porvenir. Esta no es una preocupación nueva. En 1924, o sea, hace ya 84 años, la muerte del río Yaque del Norte fue anunciada por don Juan B. Pérez Rancier, quien, junto al doctor Miguel Canela Lázaro, advertía que, si no se hacían las obras de patriótica importancia, esto iba a suceder.

Y lo decían en los siguientes términos: “Ante todo debemos hacer notar que el grave peligro que amenaza el Yaque del Norte no es, como dijimos en el anterior informe, remoto sino inmediato, y requiere un remedio urgentísimo no debiendo pasarse este año sin que a ello se atienda.
En esta excursión hemos descubierto que ya la región ha sido invadida por el lado de La Vega y de gran sorpresa nos fue encontrar, a menos de 6 kilómetros de las más lejanas cabezadas del Yaque, labranzas muy perjudiciales al porvenir de este nuestro único río y de la irrigación en las regiones del Cibao.

Las cabezadas del Yaque no tardarían en convertirse en cañadas secas como actualmente lo son los ayer caudalosos Dicayagua, Babosito, Pánico, Gurabo y otros porque nada se respeta y los desmontes llegan hasta las orillas mismas de las aguas”.
Pérez Rancier y Canela Lázaro sugerían la adquisición por parte del Estado de los terrenos de las cabezadas del río Yaque y sus afluentes Jimenoa, Baiguate, Guanajuma, Bao, Jagua, Donajá, Ámina, Inoa y Mao.

El primero de junio de 1939, hace ya 69 años, el ingeniero José Luna escribía al general José Estrella, Comisionado Especial del gobierno en la región del Cibao y consejero honorario de la secretaría de Agricultura, Industria y Trabajo, un informe que entre otras cosas decía: “Ö Al tratar de encontrar medios seguros para mejorar las condiciones del río Yaque del Norte, hemos visto que el porvenir de este río está unido inseparablemente al porvenir de todos los ríos que nacen del macizo central y que la protección que buscamos no puede ser individual sino colectiva y general, debiendo declararse zona de repoblación forestal, con el nombre de Distrito Central de Conservación de Montes y Agua todos los terrenos comunes de: Bánica, Las Matas de Farfán, San Juan, Padre Las Casas, San José de Ocoa, San Cristóbal, Monseñor Nouel, Jarabacoa, Jánico, San José de las Matas, Monción y Santiago Rodríguez”.
El autor es presidente
de la Fundación Progressio

El rescate del río Yaque del Norte

El rescate del río Yaque del Norte
 Ubi Rivas
Publicado en elnacional.com.do

S3

 
 El rescate del río Yaque del Norte

 Ubis Rivas
El Nacional de Ahora
El vetusto diario La Información del 5 de marzo 2014 insertó una declaración del vice ministro de Medio Ambiente Mario Tejada.
Expresando que rescatar el moribundo en aforo y contaminación del otrora río Yaque del Norte involucra una inversión de US$l.800 millones, equivalentes a unos RD$90 mil millones, al cambio actual de 43 pesor por un dólar.


El Nacional del 7 de marzo del 2014. en su portada, presenta una foto sobre cogedora y dramática del ex río Isabela, cubierto totalmente de lilas, una revelación de ahogo, sofoco, inexistencia de oxígeno y muerte de sus aguas, porque las aguas, idéntico a los seres humanos, animales y vegetación, se mueren cuando carecen de oxígeno.


Ante esta horrible realidad de muerte de todos los afluentes del país, una tragedia nacional idéntica a la haitianización, la marginalización de gran numero de la población dominicana que en un 22% subyace por debajo de la pobreza, es decir, más de dos millones de diez que somos, y un l2% en pobreza, unos 1.2 millones, , la gran interrogante es no solamente cuanto realmente cuesta devolver la lozanía al ex río Yaque del Norte y cuanto supone la influencia productiva de ese agónico afluente en la economía dominicana.


Yaque del Norte nace en el firme de la máxima eminencia de las Antillas, el pico Duarte y La Pelona o Rusilla, en la cordillera Central, convergiendo con las provincias de Santiago de los Caballeros, La Vega y San Juan de la Maguana, y configura una cuenca de 238 kilómetros de longitud, desembocando a tres kilómetros de la ciudad de San Fernando de Montecristi, cubriendo un área de 7,044 kilómetros cuadrados.


El otrora Nilo dominicano, comprende tres regiones de influencia, alto Yaque del Norte desde su origen hasta Jarabacoa, donde conecta con el Jimenoa y tuerce hacia Santiago de los Caballeros; Yaque del Norte medio, desde Jarabacoa hasta Santiago de los Caballeros, y Bajo Yaque, desde Santiago de los Caballeros hasta Montecristi, irrigando todo el costado de la Línea Noroeste, en múltiples canales y regolas, y es el gestor de toda la riqueza agropecuaria de esa zona semi-desértica.
 
En ese contexto lo define el acucioso comunicador y protector del medio ambiente Geraldino González, en su importante opúsculo Ríos y arroyos de RD, página 25, donde precisa que Yaque del Norte nace en la vertiente norteña del Pico Duarte en la cordillera Central, con 208 kilómetros de longitud, y en sus 70 metros cúbicos por segundo que se precipita sobre el territorio donde cursa, unos 7,800 metros cúbicos se originan en esa cuenca, la mayor de la isla Hispaniola, con una extensión de 6,890 metros cuadrados.

En el histórico informe que el 24 de mayo de l924 presentaron al presidente Horacio Vásquez los doctores Miguel Canela Lázaro y Juan Bautista Pérez Rancier, consigna en la página ocho:

“Todas las lomas que bajan del firme que circunda las cabezadas del Yaque del Norte a las cuencas de éste, hubo un incendio extensísimo en loma Rusilla, surtidero principal de los dos Yaque. Norte y Sur. 

Los afluentes o tributarios de Yaque del Norte son Jimenoa, Bao, Guanajuma, Guayubín y Maguaca, todos están esmirriados, escuálidos y con perfil de agostamiento alarmante é indetenible”.
Ya a la altura de 1926, la cuenca de Yaque del Norte presentaba graves síntomas de desertificación por las depredaciones de conuqueros nómadas y la tala indiscriminada para aprovechar la madera de los pinares, sin que nadie nunca, ni gobierno alguno exigiera, repoblar las áreas deforestadas.
 
En 1947 el ingeniero José Luna es el primero en medir el aforo, conforme redactó.

Yaque del Norte era navegable desde Mao hasta Montecristi, conforme describe Loyda Veras, op. cit. página 65-70, usando fuentes de una información del periódico El Diario de Santiago de los Caballeros del 17 de abril de 1918, descrito así:


“Durante siglos, el caudaloso Yaque del Norte ha corrido hacia el océano, ayudando al hombre para utilizarlo como vía fluvial, pero no había sido tomado seriamente en cuenta en ese sentido, hasta que el señor Eugenio María Huestia, ciudadano americano, consciente del valor que esta admirable arteria de comercio, que supone en conexión la más grande y próspera ciudad de nuestra República con el puerto marítimo de Montecristi, dedicó su atención al asunto”.


La primera travesía de vapor sobre el Yaque del Norte en el barco del mismo nombre se realizó el 8 de marzo de 1918.

sábado, 10 de mayo de 2014

ANUNCIA GRAN PACTO ESTRATEGICO PARA UNA GESTION INTEGRAL DE LAS CUENCAS, CAÑADAS Y ARROYOS





CORAASAN ANUNCIA GRAN PACTO ESTRATEGICO PARA UNA GESTION INTEGRAL DE LAS CUENCAS, CAÑADAS Y ARROYOS

30 mayo 2013
 El Director General de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santiago (CORAASAN), Ingeniero Silvio Durán, anunció este miércoles la formación del Consejo de Cuencas, Cañadas y Arroyos de Santiago como una iniciativa para lograr una gestión integral de estas zonas críticas de la ciudad y la región.


Además de CORAASAN, el consejo  lo integran la Alcaldía de Santiago, la Oficina Senatorial, el  Ministerio de Medio Ambiente, la Gobernación, SOECI, Salud Pública, el INDRHI y el Consejo de Desarrollo de Santiago, entre otras entidades públicas y privadas.


Con la conformación del Consejo de Gestión de Cuencas, Cañadas y Arroyos (GCCA) CORAASAN junto a las demás entidades trabajará por una política de inversión para la protección del recurso natural más importante de Santiago que es el agua, dentro del contexto del Plan Estratégico 2020.


Al pronunciar las palabras de apertura el director de CORAASAN Silvio Durán expresó la preocupación que tiene la institución que dirige por la contaminación, descuido con la protección y mal uso de las fuentes que nos proveen tan vital líquido.

La invocación de la firma para la conformación del GCCA estuvo a cargo del Reverendo Padre Felipe De Jesús Padilla Vice canciller del Arzobispado de Santiago

En el acto también habló la Gobernadora Provincial de Santiago Aura Toribio quien resaltó la importancia que el gobierno le da a la preservación de los recursos naturales y sobre todo a las fuentes acuíferas.


De igual manera se expresó el Director General Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos INDRHI), ingeniero Olgo Fernández quien además enumeró parte de los esfuerzos que la entidad que dirige ha venido haciendo para la recuperación de cuencas.


Para la firma del convenio el director del  Plan Estratégico de Santiago  2020, Reynaldo Peguero leyó el documento del convenio de las entidades firmantes y las palabras de clausura.


El principal elemento hidrográfico del municipio y la ciudad de Santiago es el río Yaque del Norte. Tiene una longitud total de 308 Km. de los cuales alrededor de 10 Km se encuentran dentro del área urbana de la ciudad de Santiago. En este tramo del río se localizan afluentes que son arroyos que cruzan todo el territorio urbano y conforman el sistema hidrográfico de la ciudad.


Este sistema está conformado por varias subcuencas. La primera subcuenca se ubica al norte del barrio de Los Salados. La segunda subcuenca, cubre todo el territorio al oeste del Yaque, y cuenta con algunos afluentes que desembocan directamente al río. La tercera subcuenca, contiene el arroyo Nibaje, que desemboca en el río a los pies del cerro donde se ubica la Fortaleza San Luis, seguido por la sub cuenca Guazumal-Pontezuela; y la cuarta subcuenca presenta cañadas aisladas que desembocan en otro arroyo, como la de los Jardines Metropolitanos. Al valorar la topografía se observa que antes de estos territorios ser urbanizados, estas cañadas se conectaban unas con otras, creando una red hidrológica integral.


En estos momentos las variables e indicadores más importantes de la cuenca del río Yaque del Norte, los arroyos y cañadas en su geomorfología urbana, indican la existencia de una gran contaminación biológica, química y bioquímica de este curso de agua vital para el desarrollo humano sostenible y para el armónico crecimiento urbano. El problema también se proyecta de al entorno intermunicipal y regional de Santiago. 

Además afecta la red de conexiones de agua residual y agua potable de Santiago, tanto la actual como la potencialmente desarrollable. El registro y caracterización del conjunto de empresas e industrias, así como los asentamientos humanos de extrema pobreza que efluyen sus residuos líquidos a las cañadas y arroyos, indica la gran contaminación de un río que como el Yaque llega limpio a Santiago y se contamina durante su paso por la ciudad.             


El Consejo de Gestión de Cuencas, Cañadas y Arroyos de Santiago (GCCA) promovido por CORAASAN en dos meses compilará un diagnóstico integral que incorpore un FODA sobre la Cuenca de Arroyos y Cañadas de Santiago y su entorno regional, y asimismo establezca la Visión, la Estrategia, los Proyectos de intervención de mayor impacto, sean estos acciones inmediatas de intervención o acciones estructurantes y sinérgicas de carácter sistémico. Estas acciones se realizarán con el apoyo de un Consultor Sénior especializado en ordenamiento territorial y sustentabilidad ambiental, así como la Gestión de las Oficinas Técnicas de CORAASAN, el Ayuntamiento, MIMARENA  y del Consejo Estratégico de Santiago (CDES), y todas las entidades participantes de este Consejo (GCCA).

Consejo GESTION Integral de la Cuenca Yaque


CORAASAN:Consejo GESTION Integral de la Cuenca Yaque

Escrito por  Reynaldo Peguero

La Corporación del Acueducto y el Alcantarillado de Santiago fundada en 1977 y cimentada en la Ley 582, es la primera entidad descentralizada para la gestión del agua potable y residual. Una auténtica y eficiente institución pública. Este órgano del Estado ha decidido visionariamente, la conformación del Consejo de Cuencas, Cañadas y Arroyos (GCCA). Una disposición de la Dirección General de CORAASAN conducida por el proactivo y ejecutivo ingeniero Silvio Durán, a su vez coordinador de la Comisión Técnica de Uso de Suelo del PES 2020. Iniciativa que tiene el impulso de su Junta de Directores presidida por el insigne santiaguero Simón Tomás Fernández.

 
Muy buen paso y excelente vocación estratégica de CORAASAN que Santiago elogia, sobre todo en un momento que el Presidente Danilo Medina, siendo consecuente con sus acuerdos con esta ciudad, otorgó fondos frescos para los proyectos de CORAASAN por casi 500 millones de pesos y también validó la construcción del Acueducto para la zona noroeste de la ciudad conocida como Cienfuegos, inversiones que se harán en el área urbana de la Cuenca del Yaque. Ha sido eficiente la gestión de los técnicos y gerentes de CORAASAN al respecto.

El río Yaque del Norte es el principal eje hidrográfico de la República Dominicana. Tiene una longitud total de 308 km. de los cuales alrededor de 10 km se encuentran dentro de la ciudad de Santiago. En este tramo del río se localizan afluentes que cruzan el territorio urbano y conforman el sistema hidrográfico de la ciudad. Este sistema lo estructuran varias subcuencas que según varios diagnósticos, tributan unos 1.46 metros cúbicos por segundo de aguas residuales (domésticas e industriales), sin ningún tratamiento. Este volumen se vierte al río Yaque del Norte a través de sus ocho fuentes hídricas urbanas con sus afluentes respectivos.

Estudios del PES 2020 comprueban que la cuenca del Yaque tiene una extensión de 7,053 km cuadrados, siendo el 15% del territorio nacional. Posee un caudal promedio anual de 82 m. cúbicos/segundo. El INDRHI proyecta las disponibilidades de agua del 1998 al 2015, y reporta que la cuenca se caracteriza por una marcada tendencia deficitaria que pone en peligro el futuro abastecimiento del agua de Santiago. En términos urbanos, el Yaque tiene 4 subcuencas. La primera subcuenca está norte de Los Salados. La segunda cubre todo el oeste del Yaque. La tercera contiene el arroyo Nibaje, seguido por la cañada Guazumal-Pontezuela; y la cuarta presenta diversas cañadas aisladas que desembocan en otros arroyos, como la de Los Jardines Metropolitanos.

Antes de la actual urbanización, se conoce que históricamente en el territorio de Santiago estas cañadas se observaban de forma directa, geomorfológica y superficialmente conectadas unas con otras, creando una red hidrológica armónica.  Hecho que debe ser tomado muy en cuenta por los diseñadores urbanísticos de Santiago, y muy bien normado por el Plan de Ordenamiento Territorial. 

En este contexto hidrográfico, geomorfológico y topográfico, el Consejo de Gestión de Cuencas, Cañadas y Arroyos de Santiago (GCCA) que impulsa CORAASAN con la participación de todos los sectores interesados, será el gran facilitador para que las entidades intervinientes en la cuenca realicen acciones sistémicas y concurrentes. Se entiende que la inversión en obras físicas para el saneamiento de las cañadas y arroyos de Santiago debiera ser parte del Plan-Régimen de Gestión de Cuencas que tiene que realizarse en armonía a la puesta en operación del compendio de normas, ordenanzas y leyes de aplicación local para el uso y manejo de los recursos de la Cuenca del Yaque.
 
Estas acciones concurren con el Plan de Ordenamiento Territorial de Santiago (POT), incorporando una gestión municipal mancomunada con los gobiernos locales ubicados en el entorno regional de la Cuenca urbana de Santiago. Se entiende que Santiago debe dotarse de una Normativa de Gestión de Cuencas en coherencia con el POT para asegurar la integralidad,debiera además aportarse una serie de mediciones 

periódicas a nivel hidrográfico, contribuir al saneamiento de la cuenca y las subcuencas, logrando apoyar a las empresas para que estas sean verdaderas “Amigas del Yaque”.

Felicitamos a CORAASAN por este paso altamente coherente con el Plan Estratégico 2020, y llamamos a todas las instituciones a participar con decisión en el Convenio de Gestión que CORAASAN, Gobernación, Ayuntamiento, INDRHI, Medio Ambiente, Santiago Solidario y el Consejo Estratégico (CDES), harán hoy miércoles 29 al comprometerse en el aporte de gestiones e informaciones para conocer la situación de la cuenca urbana, las cañadas y arroyos de Santiago y su conexión intermunicipal y regional. Con un diagnóstico que estudiará la red de conexiones de agua residual y agua potable de Santiago, tanto la actual como la potencialmente desarrollable.

Un Consejo de Cuencas que logrará un verdadero compromiso para asumir una Visión Estratégica de corto y largo alcance sobre el desarrollo de las acciones e intervenciones que deben permitir la formulación de una Estrategia Territorial Concurrente, consensuando y poniendo en operación con criterios normativos, de ordenamiento territorial y sustentabilidad ambiental, los Principales Proyectos priorizados para el Impacto Inmediato de los problemas críticos encontrados y verdaderos Proyectos Estructurantes. Que así sea para bien del agua de Santiago durante todo el Siglo XXI.  

Mil 264 familias vierten sus desechos a cañadas van al Yaque

Mil 264 familias vierten sus desechos a cañadas

elcaribe.com.do

cañada
Santiago.

El censo levantado por la Defensa Civil y organizaciones ambientalistas, establece que tres mil 264 familias vierten sus desechos, incluido heces fecales, en las 80 cañadas que tiene esta ciudad.Los arroyos de Gurabo, cañada del Diablo en Pekín, Vuelta Larga y Pontezuela, son las que presentan mayor nivel de contaminación, debido al número de viviendas instaladas en sus riberas. De acuerdo a Francisco Arias, director de la Defensa Civil, solo seis de estas cañadas cuentan con planta de tratamiento. “Lo más grave de esto, es que todas estas cañadas desembocan en el río Yaque del Norte”, dijo Arias, al ser entrevistado por elCaribe. El levantamiento hecho por organizaciones ambientalistas establece que uno de los puntos críticos, donde inician los focos de contaminación, comienza cerca a las edificaciones de la Corporación de Acueducto y Alcantarillado de Santiago (Coraasan).

Contaminación

Debajo del puente de la Yapur Dumit pasa la cañada del Diablo, donde las familias que construyeron sus casas de cartón y madera también conectaron retretes con tuberías que descargan directamente al afluente Marina Rivas, residente en la zona, se queja del hedor que se desprende de las aguas. Desde Pekín hasta Arroyo Hondo Abajo, en un trayecto de prácticamente dos kilómetros, cientos de viviendas colocan sus tuberías directas a dicha cañada.

Mientras en el trayecto de la cañada de Gurabo, el más crítico y el más preocupante, cada vez son más los que levantan casas en su ribera. En los diagnósticos hechos, varias subcuentas vierten alrededor de 1.46 metros cúbicos por segundo de aguas residuales, en su mayoría domésticas e industriales, en parte de los diez kilómetros del río Yaque en su paso por Santiago.

En total, el principal soporte de agua que nace en Jarabacoa, tiene una longitud de 308 kilómetros.

Urge el saneamiento del río Yaque del Norte

En noviembre del 2013, el director general de la Coraasan, Silvio Durán, planteó la necesidad de iniciar el saneamiento del río Yaque del Norte debido a los altos niveles de contaminación. Aunque informó de la construcción de tres estaciones de bombeos de aguas residuales por más de 200 millones de pesos para mejorar la calidad del río, esto aún no se produce.