sábado, 7 de mayo de 2016

Los bosques pueden ayudar a reducir la vulnerabilidad del país a los desastres naturales, mediante su función deconservación y regulación de los caudales"



Los bosques pueden ayudar a reducir la vulnerabilidad del país a los desastres naturales, mediante su función de conservación y regulación de los caudales




IDENTIFICACIÓN DE LAS CAUSAS DE LA DEFORESTACIÓN Y LA DEGRADACIÓN DE LOS BOSQUES EN LA REPÚBLICA DOMINICANA
Páginas 54 55




Programa REDDCCAD/GIZ en Centroamérica y República Dominicana


"Existen en la RD unos 400 ríos y 108 cuencas y subcuencas hidrográficas y como consecuencia directa de la pérdida de la cobertura boscosa, en el país se
tiene un incremento en la vulnerabilidad ante los desastres “naturales”.

La deforestación y de gradación de los bosques tiende a crear situaciones donde el impacto de los factores naturales se multiplica,determinando una mayor vulnerabilidad a los desastres naturales, como inundaciones y deslizamientos de tierra.

La disminución del bosque se refleja entre otras cosas en la disminución de la capacidad de recarga de las fuentes subterráneas y superficiales. Además,contribuye a que durante los periodos de lluvias se produzcan desbordamientos e inundaciones por el caudal de los ríos.

Esto se observa en las principales cuencas hidrográficas de la RD, como son las del río Yaque del Norte, Yuna,Yaque del Sur y Ozama, y que se extrapola a las demás cuencas del país.

Evidentemente, las partes bajas de las cuencas hidrográficas son las más afectadas por ser zonas vulnerables y frágiles.

El impacto acumulado de los asentamientos y de las actividades humanas en las cuencas, incrementa la vulnerabilidad a los desastres
“naturales”.

Las inundaciones y sequías, a menudo producto de una gestión deficiente de las cuencas hidrográficas, cobran miles de vidas y causan miles de millones de dólares en pérdidas a las economías y comunidades.
Estos desastres naturales,a su vez, tienen un profundo impacto en el desarrollo

Alto costo de reconstrucción, perdida de activos para el desarrollo,dificultan el desarrollo sostenible y aumentan la pobreza.

Los bosques pueden ayudar a reducir la vulnerabilidad del país a los desastres naturales, mediante su función de conservación y regulación de los caudales"

https://www.forestcarbonpartnership.org/sites/forestcarbonpartnership.org/files/Documents/PDF/Jan2013/InformefinalCausasDeforestacionRep.Dominicana05.09.11.pdf

jueves, 3 de marzo de 2016

SOECI demanda intervención del gobierno para recuperar el Yaque del Norte.

SOECI demanda intervención del gobierno para recuperar el Yaque del Norte. 

 

El Cibao depende del río Yaque del Norte y con su deterioro sufre la gente y la naturaleza. la institución llama a la integración de instituciones de Santiago, la ciudadanía y al resto de la región del Cibao para evitar que el rio más grande del país sucumba.
 
Por Nelson Reyes Estrella.

Directivos de SOECI y director ejecutivo en la rueda de SOECI.


Santiago de los Caballeros: La Sociedad Ecológica del Cibao (SOECI), considera imperiosa la intervención urgente del rio Yaque del Norte para lograr el rescate integral de su cuenca.


La institución considera que la ansiedad y la incertidumbre de los últimos tres años, en el que el desabastecimiento de agua en los acueductos y en la agricultura, han sido una constante como consecuencia de la dramática y casi permanente reducción de los niveles de los embalses del complejo Tavera-Bao-López Angostura, es una muestra clara de que la demora ya no es una opción.

Identificación del problema.
 
Afirman que el problema del Yaque tiene dos vertientes: La primera tiene que ver con la “producción” de agua en la cuenca, cuya reducción está asociada a la forma como se usan los recursos naturales y el territorio, principalmente en la cuenca alta, con una dinámica productiva cimentada en la desaparición de los bosques, la erosión de los suelos, como consecuencia de los conflictos de uso de los suelos que genera la ganadería y la agricultura intensiva en zonas extremadamente vulnerables, agravada con prácticas antiecológicas como la quema, el sobrepastoreo, siembras inapropiadas, uso de agrotóxicos, la sequía y los impactos del cambio climático.


La segunda vertiente está asociada a la reducción de la calidad de las aguas del rio como consecuencia de la contaminación. El rio Yaque no puede seguir siendo el depositario de todas las inmundicias que por incapacidad no podemos manejar apropiadamente. En Jarabacoa el arroyo Yerba Buena y El Gato, recolectan las aguas residuales y los desechos sólidos que se producen, igual sucede con la ciudad de Santiago que aporta al rio cerca de 3 metros cúbicos por segundo de aguas residuales residenciales e industriales y más del 30% de la basura que produce a través de más de 60 cursos de agua que la atraviesan.


Propuesta para la Solución.
Los directivos después de consultar la comisión técnica de la institución dicen que un proyecto de rehabilitación del río Yaque del Norte tiene necesariamente que iniciar con la creación de una real AUTORIDAD DE CUENCA, en la que todos los sectores e instituciones públicas, privadas y comunitarias estén sintonizadas y alineadas con sus políticas y lineamientos, como premisa para movilizar e integrar a toda la sociedad en esta batalla por el desarrollo de la vida en la región.

La cuenca alta del Yaque del Norte requiere de una REVOLUCION DEL USO DE SUELO en el que los usos conflictivos den paso a modelos productivos social, económica y ambientalmente sostenibles. El problema del Yaque se siente en los usuarios de las aguas, pero no es un problema para los que lo degradan.


La AUTORIDAD DE CUENCA, deberá llegar con los incentivos y estímulos necesarios para generar esos cambios, al igual que con la energía para corregir las malas acciones; y además, con la orientación y educación necesarias para que los planes, proyectos, acciones y actividades se realicen de forma correcta.


El complejo de embalse Tavera-Bao-López Angostura requiere de una gestión ambiental especial, dirigida a garantizar el uso sostenible de esos cuerpos de agua y su entorno, garantizando la preservación de la franja ribereña y de la conservación de la derivación inmediata de los 300 metros a partir del lago y la recuperación de los terrenos estatales adquiridos para su construcción.


El proyecto del corredor ecológico del Yaque del Norte debe ser rescatado para garantizar la recuperación de su ribera, hoy día sometida a una despiadada embestida donde miles de árboles gigantescos de samanes están desapareciendo para dar paso a la producción de banano y otros rubros.

basura en el Yaque 

Entienden que es impostergable la integración del Yaque del Norte a la dinámica urbana de las ciudades por donde transcurre. Las ciudades no pueden continuar de espaldas al río, por lo que es necesario el desarrollo de un plan de gestión ambiental urbana, orientada a sanear las aguas de los cursos urbanos que desembocan en el rio, que contemple la preservación de su franja, la eliminación de efluentes domiciliarios e industriales y su real tratamiento y una verdadera gestión integral de desechos sólidos.


Consideran que en el caso de la Ciudad de Santiago, el desarrollo de un proyecto de incorporación del río a la dinámica urbana debe incorporar como uno de sus componentes principales el gran meandro de Santiago, la zona meándrica más grande del rio Yaque, en la que deberían desarrollarse proyectos urbanos ajustados a las condiciones ecológicas y ambientales del lugar.


Las aguas del Yaque tienen que estar limpias como premisa para que el mismo pueda ser integrado a la dinámica urbana y al ecoturismo. A partir de ahí se podrá trabajar en la instauración del Corredor Ecológico Rio Yaque en el que se combinen: la reforestación, la limpieza de las aguas del rio, el establecimiento y uso de los espejos de agua, las infraestructuras de servicios y el esparcimiento.


La recuperación del Yaque del Norte es posible, necesaria y urgente para adaptarnos a los impactos del cambio climático, solo requiere de autoridad, coordinación, integración de todos los sectores y la realización sostenida de las inversiones que requiere este plan.

La información fue ofrecida por el presidente de la organización, Cresencio Rivera en una rueda de prensa realizada en el local de la institución, donde participaron directivos miembros y la dirección ejecutiva.

http://www.soeci.org.do/soeci-demanda-intervencion-del-gobierno-para-recuperar-el-yaque-del-norte/

lunes, 7 de septiembre de 2015

SALVEMOS AL YAQUE DEL NORTE

SALVEMOS EL YAQUE DEL NORTE  

 Convocan a organizaciones a trabajar por el río Yaque del Norte


 

Señores Legisladores 

Provincias   La Vega, Santiago, Valverde, Santiago Rodríguez, Montecristi y Dajabón. 

Es necesario y urgente que en el presupuesto del 2018, se consignen las partidas necesarias para que el Plan Yaque pueda llevar a cabo las metas propuestas para los próximos 5 años y conseguir recuperar la deteriorada cuenca del Río Yaque del Norte.

  La cuenca del Yaque del N. tiene 7,053 km2 abarca las provincias La Vega, Santiago, Valverde, Santiago. Rodríguez, Montecristi y Dajabón.

La cobertura de árboles en la cuenca del Yaque del Norte es de apenas 40%. Se necesitan 5 años y $350 millones para cubrir el 80% de esta.

 El 80% del área de la cuenca son 200 mil hectáreas , en la que se reqiere plantar unos 80 millones de árboles por año a un costo de 350 milones de pesos

 Una cuenca sana tiene una cobertura forestal estable, que puede hacer que aunque no llueva el agua siga fluyendo. El agua se infiltra  se infiltra al subsuelo por los bosques.

Cuenca del Yaque del Norte requiere US$70 millones anuales para aumentar cobertura boscosa


Por Servicios de Acento.com.do. 6 de julio de 2015 - 1:00 am - 

La cuenca del Yaque del Norte tiene un área de 7,053 kilómetros cuadrados localizados en las provincias La Vega, Santiago, Valverde, Santiago Rodríguez, Montecristi y Dajabón.

1000-1370457939jpg.jpg

SANTO DOMINGO.- El director ejecutivo del Plan para el Desarrollo Sostenible de la Cuenca del Río Yaque del Norte (Plan Yaque), Humberto Checo, informó que la cobertura de árboles en esa cuenca es de apenas 40 por ciento, lo que indica su nivel de degradación.
 En ese sentido, dijo que tienen el propósito de incrementar esa cobertura al 80% en cinco años y convertirla en una cuenca saludable, para lo cual se requiere una inversión anual de 70 millones de dólares. “Tenemos que llegar a un 80 por ciento, que son 200 mil hectáreas del área de la cuenca, en la que requerimos plantar unos 80 millones de árboles por año”, precisó.
  
Checo informó que un monitoreo de lluvias y caudal que realizan en 20 microcuencas de las 75 que conforman la cuenca del río Yaque del Norte, reveló que la más reciente sequía redujo en un 40 por ciento los caudales medios, lo que evidencia su deterioro. “No están sanas, una microcuenca sana es aquella que tiene una cobertura forestal estable y que puede hacer que aunque no llueva el agua siga fluyendo. El agua se infiltra al subsuelo por los bosques”, dijo.
 Al ser entrevistado en el programa Cuidando el Huerto, el ejecutivo de Plan Yaque dijo que la prioridad en estos momentos es restablecer las áreas boscosas perdidas y mantener las que hay mediante un manejo adecuado, y estimó que para la reforestación propuesta necesitarían entre 50 mil y 60 mil días/persona de trabajo por año.
 La cuenca del Yaque del Norte tiene un área de 7,053 kilómetros cuadrados localizados en las provincias  La Vega, Santiago, Valverde, Santiago Rodríguez, Montecristi y Dajabón. En esa área confluyen 40 municipios y una población de un millón y medio de habitantes.
  
Checo dijo que la preservación de la producción de agua en esa cuenca y de que su uso sea más eficiente es una tarea de primer orden debido a que tiene casi la totalidad de su agua comprometida: “El agua está comprometida para riego, consumo doméstico, generación hidroeléctrica… La presión hídrica es de 96 por ciento”.
 Informó que el Plan Yaque también vela por la calidad de agua, y que en ese sentido ejecutan un proyecto de construcción de infraestructuras verdes para el tratamiento de aguas residuales e iniciaron el programa Basura Cero.
 Explicó que el Plan Yaque es una mesa de concertación para identificar los problemas de la cuenca y sus posibles soluciones, en la que participan más de 25 organizaciones e instituciones que inciden en la cuenca, y que está presidida por la Asociación para el Desarrollo de Santiago (ADEPI). La vicepresidencia la ocupa la Junta de Regantes del Valle de la Cuenca, con sede en Mao.
 Otros miembros del Plan Yaque son la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santiago (CORAASAN), Plan Sierra, Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, los Fondos Mineros de Jarabacoa, Universidad ISA, Universidad Agroforestal Fernando Arturo de Meriño, varias alcaldías y sociedades ecológicas. Tiene 5 años de constituido.

 El Corredor Ecológico del Río Yaque del   Norte Necesidad Perentoria

martes, 1 de septiembre de 2015

Proponen crear corredor ecológico en ribera del río Yaque del Norte


PARA EVITAR FUTURAS TRAGEDIAS
Proponen crear corredor ecológico en ribera del río Yaque del Norte
 https://desdesantiago.files.wordpress.com/2013/09/yaque.jpg
 Máximo Laureano/Clave Digital 1/2/2008 

SANTO DOMINGO, DN

República Dominicana.- Tras los embates dejados por la crecida del Yaque el 12 de diciembre de 2007, que se salió de su cauce por el desfogue repentino de más de 5 mil metros cúbicos de agua por segundo de la presa de Taveras, el Gobierno optó por destruir las ruinas de las casas más próximas al río.
 
Brigadas de la Secretaría de Obras Públicas y otras instituciones han adecuado zonas del sector  Bella Vista, con la remoción de tierra y readecuación del terreno tocado por la inundación.
 

Sin embargo, al verse el lugar despejado son muchos los ciudadanos que se preguntan si las autoridades permitirán que nuevo que las zonas sean otra vez pobladas.
Ante esta preocupación miembros de la Sociedad Ecológica del Cibao (Soeci) consideraron que es impostergable el establecimiento del un corredor ecológico del Yaque del Norte.
 
La junta directiva de Soeci propone que además de las zonas que fueron dañadas por las inundaciones se recupere la franja de preservación ribereña, definida en la ley de medio ambiente, es decir la Ley 64-00.
 
Los miembros de Soeci manifestaron que se deben incorporar todas las zonas de inundación también contempladas en la ley y las delimitadas en el Atlas de Inundación.
 
En una primera etapa este corredor abarcaría principalmente el tramo de la cuenca media López Angostura-Los Almácigos, zonas de un alto impacto de la presión urbana de la ciudad de Santiago.
 
"Para crear el Corredor es necesario establecer una frontera clara que delimite el territorio y lo separe de los asentamientos humanos, haciéndolo respetar con una supervisión militar permanente”, refirió en ese sentido Eduardo Rodríguez, presidente de la entidad ecológica.
 
Según los técnicos de Soeci este corredor recuperaría los espacios de equilibrio ecológico del río y del medio ambiente urbano, pero sobre todo evitaría la ubicación de grandes masas humanas en las áreas más vulnerables al impacto dramático del río Yaque del Norte. 

El Corredor Ecológico del Rio Yaque   del Norte necesidad imperiosa

Es crítico el deterioro de cuencas hidrográficas


Es crítico el deterioro de cuencas hidrográficas

 


La condición de las partes altas de los ríos amenaza con peores inundaciones y a las presas de RD
  Tania Molina |  07 ENE 2008, 12:00 Diario Libre


SD. Las cuencas que alimentan los principales ríos del país presentan un estado de deterioro que no sólo contribuyó a un mayor nivel de impacto de las inundaciones por las tormentas "Noel" y "Olga", sino que además se agravó con el paso de estos fenómenos.

Del total de cuencas o zonas aledañas a los ríos del país, 15 se encuentran en estado crítico y amenazan con mayores inundaciones futuras y con el deterioro posterior de las presas que alimentan, y que pueden reducir su capacidad de amortiguamiento de riadas y su vida útil debido a la gran cantidad de sedimentación acumulada.

Así lo sostiene el director de Cuencas Hidrográficas de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMAREN), Luis Espinosa.

Indica que actividades como el conuquismo, la ganadería, las grandes fincas o los asentamientos indebidos han provocado que las cuencas de los ríos, en todo su recorrido, tengan grandes zonas de deforestación o erosión.

Espinosa explica que al no encontrar plantas que absorban parte del agua, la lluvia cae directamente al suelo y le provoca pequeñas perforaciones hasta que baja al río arrastrando todos los sedimentos como tierra y piedra.

Aclara que pese a que los sedimentos van en suspensión en el río, cuando llega a una zona de embalse, estos se acumulan en el fondo y una presa que podía durar de 30 a 40 años, apenas dura la mitad, por el efecto de la sedimentación. Entre las cuencas en estado crítico, Medio Ambiente ha identificado aquellas más grandes y de mayor importancia, por la cantidad de comunidades a las que suplen de agua. Tal es el caso de las cuencas de los ríos Yaque del Norte y el Yuna, que entre ambas cubren el 11.5% del territorio nacional y alimentan varios sistemas de riego.

Según el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, el río Yaque del Norte alimenta 15 presas y el Yuna otras 8, para un total de 23 de los 34 embalses existentes en el país, los cuales irrigan 150 mil 808 hectáreas y dan un suministro de agua potable de 16.8 metros cúbicos por segundo.

En estado crítico se encuentran además las cuencas del Yaque del Sur, Ozama, Camú, Haina, Nigua, Nizao, Mao y Artibonito.

Según un estudio Diagnóstico de Medio Ambiente, sólo en la cuenca alta del Yaque del Norte existen varias "áreas críticas" o puntos de quiebre que podrían causar un aumento considerable de las probabilidades de que un fenómeno metereológico cause estragos socioeconómicos y ambientales en la zona. El diagnóstico, que data del 2004, indica que en 38 de las 111 comunidades que bordean esta cuenca se deben realizar acciones a corto plazo que permitan mitigar, corregir y/o restaurar esas áreas críticas a nivel de microcuencas.

Señala además que más del 80% del territorio de la cuenca, que es de unos 753 kilómetros cuadrados, posé pendientes superiores al 10% y que cuando un indicador de susceptibilidad pasa del 8%, existe mayor riesgo de erosión, sedimentación y arrastre de partículas como rocas y peñascos.

"Esto supone que el 80% de la cuenca alta del Yaque y por ende el 70% del municipio de Jarabacoa, se encuentra en una zona de alto riesgo a problemas de inundaciones y deslizamiento. Esto se agrava porque gran parte de las comunidades se encuentran asociadas íntimamente con la presencia de los causes hídricos terciarios y secundarios de los ríos principales como son el Yaque y el Jimenoa", dice el estudio. La cuenca del Yaque nace en el Parque Armando Bermúdez, Cordillera Central, y termina en Montecristi.

El ingeniero Espinosa indica que aunque se han mejorado algunas zonas, en su mayoría las cuencas siguen en estado crítico "porque se solucionan algunas y se deterioran otras, pero insito en que la población y el Estado principalmente, tomen consciencia de que las cuencas hay que protegerlas, porque lo contrario vienen las riadas". 


 Pocos resultados

Espinosa lamenta que si bien se han hecho acciones a favor de la reforestación y manejo de las cuencas, el impacto de los mismos ha sido tímido debido, entre otras cosas, a la falta de presupuesto, de continuidad en los programas y, sobre todo, por la falta de un plan de ordenamiento territorial que indique dónde se puede hacer agricultura, dónde ganadería y dónde se permiten asentamientos humanos. Señala que de 1970 a 1974 se desarrolló un proyecto de reforestación en la parte alta del Yaque del Norte, financiado por la FAO, a través del cual se lograron reforestar algunas áreas, pero otras quedaron libres de intervención por oposición de los propietarios de los terrenos.

En 1997 se inició el Plan nacional Quisqueya Verde que tuvo un costo superior a los 161 millones de pesos, se logró plantar unos 26.5 millones de árboles en unas 227 mil tareas de tierra en las principales cuencas del país. Este Plan terminó en el año 2000 y aunque continúa funcionando el departamento, las acciones vuelven a tornarse tímidas, según Espinosa.

En la actualidad se desarrollan otros dos programas de reforestación en la zona fronteriza, uno con un financiamiento de 10 millones de dólares, aportado por el gobierno de Canadá para ambos lados de la Isla. Del lado dominicano, el proyecto va desde Elías Piña hasta Hondo Valle, y a través del mismo se desarrolla un modelo de parcela demostrativa y se capacita a las comunidades sobre conservación de suelos y reforestación.

El otro programa, todavía en elaboración de presupuesto, se realiza con el Banco Alemán y la Agencia Alemana de Cooperación, se desarrolla en Pedro Santana, también para reforestar otra parte de la cuenca del Artibonito. A punto de terminar, se encuentra otro programa financiado por las USAID en el río Tireo, que alimenta la presa Pinalito.

Espinosa indica que cada año en el presupuesto de esa entidad se incluyen las contrapartidas de financiamiento de seis o siete proyectos, pero que apenas se aprueban tres, lo que hace más lento y retrasa aún más la recuperación de las cuencas.

Consejos de cuencas

Desde la Dirección de Cuencas Hidrográficas se han creado siete consejos de cuencas en todo el país, los cuales están conformados por personas de las comunidades que con el soporte logístico de la entidad, se encargan de realizar jornadas de reforestación y limpieza en las cuencas, así como de velar porque se cumpla con el buen uso de las mismas.

viernes, 20 de febrero de 2015

La reforestación, una misión impostergable

La reforestación, una misión impostergable

Diariolibre.com

 

 J. Enrique Armenteros Rius, Presidente Fundación Progressio

En septiembre del año pasado la prensa dominicana publicó diversas fotografías en las que se observaba el embalse de la Presa de Tavera con tan poca agua que su seno se había convertido en un lugar de atracción donde algunas personas paseaban e incluso algunos jóvenes montaban bicicletas. Estas fotografías provocaron en mí una inmensa tristeza. La Presa de Taveras fue una obra en la que desde sus inicios hace unos 60 años trabajó mi hermano José y la convirtió en su obsesión por el impacto que debía tener en la vida de un importante núcleo de población y porque constituía una esperanza para todos. Yo, que participaba de esa inquietud, hice tan mía la idea de esa presa que incluso le puse su nombre a una yola con la que pescaba en Guayacanes.

Al que le duelen los bosques y los ríos, actores principales de la naturaleza, estas fotos debieron producirle, como a mí, una sensación desgarradora. Se trata de un espectáculo que no solo es deprimente, sino fundamentalmente acusador a dos o tres generaciones que permitieron que el río Yaque del Norte, nuestro único río, nuestro Nilo, alcanzara un nivel de deterioro tal que hoy algunos llegan a llamarlo ex - río ya que ha devenido en una angosta franja de agua altamente contaminada, pestilente, nauseabunda, una virtual cloaca.

Decimos que es acusadora porque muestra sin dejar espacio para excusas nuestra incapacidad para defender lo que Dios nos regaló. Y no podemos alegar ignorancia porque hubo visionarios que nos advirtieron desde hace casi 100 años lo que iba a suceder. Yo no soy quien para hablar de eso y mucho menos para acusar. Para apuntalar lo que digo simplemente voy a citar párrafos en los que dos de ellos, idealistas como se les llama hoy, pero en verdad dos verdaderos apóstoles de nuestra naturaleza, previeron, describieron y advirtieron sobre las acciones que se debían ejecutar a partir de ese momento para evitar la situación que enfrentamos hoy.

En 1924 el doctor Juan Bautista Pérez Rancier, junto al doctor Miguel Canela Lázaro, advertía sobre la protección del río Yaque del Norte de esta manera: “Ante todo debemos hacer notar que el grave peligro que amenaza al Yaque del Norte no es, como dijimos en el anterior informe, remoto sino inmediato, y requiere un remedio urgentísimo, no debiendo pasarse este año sin que a ello se atienda. En esta excursión hemos descubierto que ya la región ha sido invadida por el lado de La Vega y de gran sorpresa nos fue encontrar, a menos de 6 kilómetros de las más lejanas cabezadas del Yaque, labranzas muy perjudiciales al porvenir de este nuestro único río y de la irrigación en las regiones del Cibao. Aun observando la gente que allí está penetrando las reglas establecidas por la Ley de Policía sobre Cabezadas y Orillas de las Corrientes de Agua, las cabezadas del Yaque no tardarían en convertirse en cañadas secas como actualmente lo son los ayer caudalosos Dicayagua, Babosico, Jánico, Gurabo, etc., por ser esas reglas insuficientes, pero allí se están precipitando los acontecimientos porque nada se respeta y los desmontes llegan hasta las orillas mismas de las aguas.”

Pérez Rancier y Canela Lázaro sugerían finalmente la adquisición de los terrenos de las cabezadas del río Yaque y sus afluentes Jimenoa, Baiguate, Guanajuma, Bao, Jagua, Donajá, Amina, Inoa, Mao, etc., no cobrando nada por la mensura y deslinde el agrimensor doctor Miguel Canela y sugiriendo: “Al efecto podría lanzarse una suscripción popular, en la que estamos dispuestos a figurar continuando así nuestros esfuerzos en pro de esta empresa que consideramos de gran provecho para nuestros hijos y para la cual nos permitimos señalar el siguiente lema: “Yaque septentrionalis protegendus est nobis”.

Posteriormente, entre los años 1939 y 1962 el ingeniero José Luna, a quien monseñor Roque Adames cataloga de “hombre egregio”, no cesó de prever, proponer e insistir en las verdaderas y definitivas soluciones para impedir el deterioro de los suelos de la Cordillera Central, de los ríos que constituyen el potencial hídrico más notable del país y de los bosques más poblados de ese entonces.

En el año 1939, cuando Luna era Ingeniero Municipal de Santiago, al notar la considerable reducción que había sufrido el caudal de agua del río Yaque del Norte, sugirió a la Secretaría de Agricultura la formación en el centro de la República de un Distrito Central de Conservación de Montes y Aguas, recomendando la adquisición de 14 y medio millones de tareas, equivalentes a un 17% del territorio nacional en el macizo central, que es el nacimiento de nuestros principales ríos. Luego, en 1947, rinde a la misma Secretaría un informe sobre repoblación forestal encareciendo no descuidar la protección del arbolado de nuestras montañas ya que “la disminución de ríos tales como el Yuna, Mao y los dos Yaques, ha llegado en la actualidad a una situación realmente alarmante.”

En 1955 el ingeniero Luna recomienda la creación de una Entidad de la Cuenca del río Yaque con asiento en Santiago, independiente de la política y responsable directamente al Presidente de la República que tuviera bajo su responsabilidad la protección de los suelos, el fomento de nuevos bosques y el cuidado y defensa de los existentes.

Justificaba su propuesta con las siguientes consideraciones: “... de día en día nos convencemos más y más de la necesidad de hacer este esfuerzo, porque nos parece que no hacemos las cosas completamente bien construyendo una presa en el río Yaque y otra en el río Nizao, si al cabo de pocos años las vamos a tener llenas de lodo, por eso, porque estamos viendo con claridad este peligro, nos permitimos sugerir a ese Honorable Ayuntamiento, si lo cree conveniente, interesarse seriamente en un asunto como éste, disponiendo así mismo la asignación de algo así como un millón de pesos todos los años, durante diez años consecutivos por lo menos, para crear con esos recursos en el centro de la República un núcleo potente de producción de maderas útiles y proteger así de un modo permanente las aguas de nuestros principales ríos y los suelos de nuestras montañas, librando de su peor enemigo a las presas y demás obras que luego nos permitirían producir energía eléctrica a un costo razonable, aumentar la extensión de nuestras zonas regadas, desarrollar una importante industria pesquera, prevenir el peligro de las inundaciones y convertir el corazón de nuestro bello país en un Centro Turístico de gran atracción, digno de la generación actual y de las que le sucederán en el futuro”.
Estos párrafos, que emocionan al que se siente dominicano de veras, fueron escritos por el ingeniero Luna en el año 1962, o sea, hace 52 años.
Al referirse a las advertencias hechas por el ingeniero José Luna, a quien llama “la voz que clama en el desierto”, monseñor Roque Adames afirma: “Sin embargo, sus voces de alerta y sus remedios propuestos no encontraron eco, lamentablemente. En el festín de inmediatismos que ha caracterizado comúnmente nuestro comportamiento nacional, estas voces desentonan o hablan un lenguaje incomprensible o sin interés en esas circunstancias. Pero quedan para constancia, acusación a generaciones o tal vez para satisfacción tardía de que hubo clarividentes que supieron leer los signos de su tiempo, pensar en clave de futuro y tener sentido de permanencia, pero no hubo ojos para ver, ni oídos para oír.” ¡Cómo se afanó por evitarnos el proceso de destrucción ecológica en que insensatamente estamos ya envueltos!”

Las fotografías de la Presa de Tavera nos estrujan en la cara el problema que los dominicanos tenemos por delante: nuestras disponibilidades de agua se reducen cada día y eso no parece preocuparnos en lo más mínimo. Por el contrario, vivimos y nos comportamos con el mayor desenfado como si en verdad los recursos naturales fueran inagotables o como si no nos importara en absoluto. No reforestamos lo suficiente, envenenamos sin pudor las aguas subterráneas lanzando en ellas nuestros desechos, no cuidamos el lecho de los ríos del que extraemos material para abaratar la construcción, convertimos los ríos en basureros donde se deposita todo lo que no sirve.

La generación de energía hidroeléctrica, la producción agrícola y el consumo de agua potable están seriamente amenazados en República Dominicana por la situación en que se encuentran los ríos, debido a que sus cuencas han sido víctimas de la intervención humana irresponsable. Cualquiera pudiera pensar que contra los acuíferos de este país pesa una condena de muerte, como se aprecia en la agonía que viven ríos que hasta mediados de la década del 90 tenían un caudal importante y cuyo lecho hoy sólo deja ver un manto de arena y piedras.

En este sentido resulta ilustrativo un folleto que bajo el título Se acaban nuestros ríos publicó la Dirección Nacional de Parques y nosotros citamos en la publicación La reforestación, una misión impostergable. Su lectura es estremecedora y que todos debíamos conocerlo para ponernos al tanto de esta dramática situación. Nos habla del río Inoa que en 1942 medía 40 metros de ancho cerca de San José de las Matas y para cruzarlo había que nadar. Y se ahogaban bañistas y por el cauce remolcaban troncos a los aserraderos y el agua movía una hidroeléctrica que daba luz a San José de las Matas. La hidroeléctrica ya no funciona porque no hay agua suficiente para hacerlo, pues el río se ha reducido a un hilo de agua, cuyo ancho son tres metros. Al desaparecer los árboles se acabó el Inoa como río.

Existe un amplio consenso en cuanto a que la causa de esta situación no es otra que la depredación de las cuencas alta y media, donde millones de tareas han sido desmontadas de manera inmisericorde ya sea para la obtención de madera preciosa o para la práctica del conuquismo y la siembra de pastos para el ganado. 

De esta desgracia no ha escapado ni siquiera la región más crítica del país, me refiero a Madre de las Aguas, que es la que produce y suministra agua a casi el 80 por ciento de la población dominicana. Esta extensión de tierra ubicada en la Cordillera Central abarca el cinco por ciento del territorio nacional y, por su valor en la producción de agua, está protegida por cinco parques nacionales. A pesar de ello, la deforestación a que ha sido sometida ha ocasionado niveles de erosión y sedimentación que amenazan gravemente la integridad de los recursos terrestres y acuáticos.

Simplemente, la naturaleza responde al trato que se le da. Así lo ha reseñado la prensa nacional de mediados del año pasado cuando dio amplia cobertura a informes del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRI) sobre la situación de las grandes presas (Valdesia, Tavera, Jiguey, Sabaneta y Sabana Yegua), cuyos niveles de almacenamiento de agua estaban por debajo de lo normal y la única esperanza eran las ondas tropicales que se suelen originar en la temporada.

No nos podemos equivocar. Sin bosques no hay agua; sin bosques se sedimentan las presas; sin bosques se irán agotando los acueductos; sin bosques se irán secando los pozos y las corrientes subterráneas que los alimentan. Con bosques se atenuarían las inundaciones. Esa es la verdad. La lluvia es hija del bosque, no de las nubes.

Desde 1986 la Fundación Progressio, plenamente consciente de esta situación, ha venido insistiendo en todos los escenarios que han estado a su disposición sobre la importancia y la urgencia de la reforestación, y haciendo propuestas para afrontarla de una forma sistemática y coherente.
En 1987 le hicimos una propuesta concreta a la sociedad y al Gobierno. Con el asesoramiento técnico de un equipo de profesionales del sector forestal encabezado por el ingeniero Merilio Morel, la Fundación 
Progressio hizo público un plan nacional de reforestación bajo el título El Desarrollo Forestal en Números, el cual en términos generales mostraba que con una inversión total y única de unos 482 millones de pesos, efectuada en un plazo de nueve años consecutivos, se tendría una respuesta contundente para la demanda de leña y carbón vegetal, de madera para pulpa y papel, de madera aserrada y, además, se contaría con una respuesta social a necesidades específicas como son la protección de nuestras cuencas hidrográficas y el desarrollo del sector forestal. Los resultados de este programa, el cual fue concebido para realizarse en 20 años, incluían la creación de unos 26,600 empleos directos, una contribución potencial al PBI a precios de mercado de unos 570 millones de dólares y un ahorro de divisas del orden de los 191 millones de dólares al año.

Esta propuesta, que está disponible para los interesados en la sede de la Fundación Progressio, no fue aceptada. Sin embargo, Uruguay, que positivamente llevó a cabo planes de este tipo en el mismo tiempo, hoy es un exportador de madera.

En el año 1988 publicó otro documento con otra propuesta, bajo el título Fincas energéticas: Rentabilidad e incentivos forestales, de la autoría del ingeniero forestal Merilio G. Morel, como una alternativa real tanto para la creación de empleo como para la generación de combustible de bajo costo, especialmente para los sectores poblacionales de más bajos ingresos.

Nuestro problema de agua y deforestación, que a fin de cuentas constituyen dos caras de una misma moneda, solo se puede enfrentar con éxito si se entiende y asume con conciencia, responsabilidad y compromiso. No se trata de esperar vaguadas y ondas tropicales o de la siembra esporádica de unos cuantos árboles que se dejan a su suerte, sino de una verdadera misión que se proyecta de forma sistemática en el largo plazo. Como bien afirmaba el distinguido munícipe santiaguero Víctor Espaillat Mera, los árboles no crecen a la velocidad que nosotros queremos, sino de acuerdo con su propia naturaleza.

Los dominicanos no podemos sentirnos orgullosos de lo que a lo largo de todos estos años hemos hecho por la naturaleza. Más bien debíamos sentirnos avergonzados porque, al no hacer lo que debíamos, hemos permitido que el problema haya seguido creciendo. Casi podríamos decir que se nos está yendo de las manos.

Precisamente por eso es necesario pensar en un Pacto por el Bosque y el Agua. Ese no es un problema de un gobierno, de un grupo social o económico o de una generación. Se trata de una verdadera prioridad nacional, alrededor de la cual han de girar todas las voluntades y todos los recursos del pueblo dominicano. Seguirlo ignorando o seguir esperando soluciones fantásticas no es más que contribuir a empeorar la situación.

En solo once palabras, hace unos días el papa Francisco, con la agudeza que caracteriza sus señalamientos, resume el mensaje que a la hora de interactuar con el medio ambiente todos debemos tener presente:
“Dios perdona siempre, el hombre a veces, y la naturaleza nunca.”

 

lunes, 16 de febrero de 2015

Muerte... y resurrección del río Yaque del Norte (2)

Muerte... y resurrección del río Yaque del Norte (2)



Enrique Armenteros Rius
¡Se nos acaba el agua! 
A la Fundación Progressio le preocupa profundamente la progresiva reducción del agua disponible en la Nación. Hoy el país prácticamente carece de verdaderos ríos ñ permanentes, caudalosos, con cauces cubiertos por frondosos árboles - y las corrientes de aguas subterráneas disminuyen. Los que aún nos quedan tal vez sería más propio denominarlos cursos de agua. La acción combinada de la deforestación, la contaminación, la erosión, la extracción indiscriminada de materiales y la falta de mantenimiento de las presas han ido acabando con ellos.

Además, como dice la sabiduría campesina, “los ríos ya no cogen agua cuando llueve”. Eso ya lo hemos vivido recientemente, cuando las lluvias han convertido los ríos en verdaderos asesinos.
Permanecen vivas nuestras esperanzas, porque somos optimistas y porque vemos que en lo que se refiere al río Yaque del Norte, afortunadamente, se está haciendo algo a través de PROCARYN, Juntayaque, Plan Sierra, la Mancomunidad de Municipios Madre de las Aguas y la secretaria de Medio Ambiente. Sabemos que el Instituto Superior de Agricultura también desarrolla un proyecto aguas abajo, con el objetivo de resolver el problema de contaminación de las aguas del río Yaque del Norte.  

Para visualizar el alcance de, por lo menos, una de estas iniciativas, prestemos atención al caso del proyecto de la Mancomunidad de Municipios Madre de las Aguas, el más importante y ambicioso de ellos. En el municipio de Jarabacoa, impactaría en el río Yaque del Norte y sus afluentes Baiguate y Jimenoa; en el municipio de Constanza,  beneficiaria los ríos Yuna, Río Grande del Medio, Las Cuevas, Tireo, Pinalito, Sonador y Agua Blanca; en el municipio de Mención, el río Mao y sus afluentes los arroyos Asiento Frío, Los Juncos, Bulla, El Ranchito, Las Eneas, La Abandonada, Botoncillo y varios afluentes del río Gurabo; en el municipio de San José de las Matas, donde nacen los ríos Bao, Ámina, Maguá y Mao; y en el municipio de Jánico, cuyo sistema hidrográfico está constituido por el río Bao y una red hídrica formada por los ríos Jagua, Jánico, Baiguaque, Dicayagua y Gurabo. Es conveniente destacar la coincidencia sobre los ríos a ser protegidos entre esta propuesta y las de Pérez Rancier, Canela Lázaro y José Luna, indicadas en el artículo anterior.  

Conviene llamar la atención sobre el hecho de que, exceptuando a Monción, los municipios que se han integrado en la Mancomunidad de Municipios Madre de las Aguas comparten un alto nivel de pobreza de la población, pobreza que es simultáneamente causa y efecto de los problemas relacionados con el medio ambiente y los recursosnaturales. Esto significa que no es posible pensar en soluciones verdaderas si las mismas no son holísticas, integrales, es decir, si no atienden las diversas dimensiones en que discurre la vida del ser humano.

En los últimos tiempos se ha venido popularizando la práctica de construir pozos tubulares para paliar la problemática que genera la escasez de agua potable. Una iniciativa de esta naturaleza puede ser útil a corto plazo, pero evidentemente por sí sola no es una solución verdadera porque, en primer lugar, no va acompañada de una respuesta a un problema fundamental como es el de las fuentes de agua subterráneas y porque, en segundo lugar, favorece la salinización de las aguas subterráneas, lo que representa una importante limitación a su utilización.

Si no hay árboles no hay agua, si no se reforesta los pozos no son una respuesta sostenible en el tiempo.

Todos los proyectos identificados anteriormente tienen el potencial necesario para incidir favorablemente en la solución de los problemas enunciados. En efecto, en Expo Zaragoza 2008, una feria mundial sobre agua, la República Dominicana ha presentado su programa de “Madre de las Aguas” en la Cordillera Central como modelo de conservación, recordando que en esta región nacen 17 de los principales ríos del país que abastecen el 80% del agua que se consume en todo el territorio.

Pero no podemos pecar de ingenuos. Todas estas iniciativas son simples expresiones de que, ante la gravedad del problema, la sociedad no quiere permanecer impasible, esperando resignada que los acontecimientos la sobrecojan. Realmente, ese potencial solo se puede convertir en respuestas reales y efectivas si el Estado les provee todo el apoyo que necesitan, tanto en lo que se refiere a recursos económicos como humanos y logísticos. Sin ese soporte, la contribución que esas iniciativas podrán hacer es sumamente limitada. Se trata, en última instancia, de “colocar los asuntos ambientales, como proponía don Rafael Herrera y como lo hemos repetido en diversas ocasiones, en el corazón de la acción del Estado”.

¡Manos a la obra! Aún tenemos la oportunidad de tomar decisiones y realizar acciones para alcanzar estos objetivos de supervivencia nacional. Para destacar el sentido de urgencia que tienen estas situaciones, con frecuencia hemos dicho que el tiempo se nos está acabando, por lo que deberíamos emprender la acción hoy mismo. Creemos firmemente que en lo que se refiere al agua tal expresión no debe ser asumida como un simple recurso retórico;  por el contrario, constituye una expresión  que dice lo que literalmente significan las palabras: es un hecho cierto y comprobado que el agua se nos está acabando y, frente a ese peligro, debemos actuar rápido.

Si por indiferencia, ignorancia o complejo de superioridad no hacemos nada, pagaremos muy caras las consecuencias. Hagamos nuestro el contenido de las palabras del pensador británico Thomas Carlyle que rezan: “De nada sirve al hombre lamentarse de los tiempos en que vive. Lo único bueno que puede hacer es intentar mejorarlos.”
El autor es presidente de la Fundación Progressio